domingo, 10 de marzo de 2019

Desde la cárcel.


     Llego a casa después de un día intenso de trabajo. Por la mañana también realice un acompañamiento como voluntario con un enfermo mental, lo visito cada semana desde hace más de dos años. 

     Desde el pasado verano, cada día miro el buzón para ver si recibo carta de una amiga que está en la cárcel. Mi primer contacto con ella fue por un programa de ayuda a presos que realiza una amiga mía. Me pidió si quería cartearme con una chica que estaba desbordada por la situación. No dude en ponerme manos a la obra y escribir mi primera carta para ella. Con pocos datos y sin necesidad de saber cual es el motivo por el que Christine esté en prisión me lance a escribirle mensajes positivos llenos de amor. Mis cartas siempre están centradas en la aceptación de la situación, dándole recursos para que viva el presente sin cuestionar lo que no puede cambiar momentaneamente. 

      En una de sus cartas me explicó que por su reclusión la administración dio a su hija en acogida, y posteriormente en adopción sin que ella pueda hacer nada al respecto. Le explique como pude, que piense que cuando una familia adopta a una niña, independientemente de que la administración lo haga con abuso de poder al no tener la aceptación de la madre, que los padres adoptivos se entregaran en cuerpo y alma a cuidar a su pequeña. 

     Soy un confidente suyo, noto como Christine confía en mi, me cuenta semanalmente como logra ser positiva en uno de los peores lugares donde puede estar una persona. Me explica que sus compañeros la ven feliz, se relaciona mejor con los funcionarios, ayuda a los otros presos hablando con ellos y escuchándolos atentamente. Su pena y su tristeza la refleja entrelineas en las cartas que recibo puntualmente cada semana, pero su actitud ha cambiado aprendiendo a vivir lo que no puede cambiar en este momento. La noto fuerte y eso me hace feliz.

    Hemos decidido hacer un blog https://cartasdesdelacarcelparamihija.blogspot.com. donde  escribirá a su hija Cristina sus pensamientos y deseos de madre. Mi labor será puramente de escribiente, respetando puntos y comas.

    Agradezco enormemente a la vida la ocasión que me da para aprender de todas y cada una de las personas que se cruzan en mi día a día de una manera u otra.
   
    Gracias Christine por ser parte de mi puzzle y mi amiga analógica en este mundo virtual.

viernes, 4 de enero de 2019

Vamos a vivir este año.


     Empezamos un  nuevo año y tenemos (o deberíamos de tener) el deber de ser felices en este 2019. Es un buen momento para valorar si en el año que hemos finalizado hemos cumplido parte de nuestros sueños. Vamos a mirar atrás y ver que podemos aprender de lo vivido. Tenemos que entender por donde hemos caminado y con quien hemos compartido nuestros pasos, saber si en todo momento hemos estado donde queríamos estar. Hay cosas que no podemos cambiarlas de la noche a la mañana, pero si visualizamos los 365 días del 2018 podemos ver nuestra evolución o si por el contrario hemos estado inmóviles un año más, o incluso si hemos retrocedido.

      No pasa nada si no hemos conseguido cambiar nada, si nuestra decisión es navegar en un mar de calma, sigamos así. Pero si tenemos esas ganas de cambio, si vemos que no estamos en el lugar correcto, vamos a empezar cuanto antes a izar nuestra vela y buscar el viento favorable que nos lleve al lugar donde queremos estar. Hoy es un buen día para mirar hacia delante y luchar por nuestros sueños, esos deseos que en muchísimas ocasiones son sólo nuestros. 

    Nos pasamos muchos años viviendo la vida de los demás, a veces es necesario, de los hijos, de los padres, de la pareja, y nuestros sueños se van desvaneciendo año tras año. Es nuestra decisión apoyar a los que queremos, pero sin olvidar que hemos venido a ser felices, a vivir nuestra vida. Somos parte prioritaria en el arte de vivir.

    Acabamos un año donde las fiestas parecen que lo transforman todo, deseamos felicidad y amor a conocidos que no sabemos de ellos en todo el año, perdemos la magia de comunicarnos ocultándonos detrás de mensajes impersonales que en segundos hemos enviado a prácticamente todos nuestros contactos apelotonados en nuestro teléfono móvil. Enviamos nuestros mejores deseos sin interesarnos por quien está al otro lado, hemos cambiado la forma de querernos, la amistad nunca fue tan fría. Me preocupa con la rapidez que nos podemos molestar al no ser correspondidos cuando enviamos un mensaje en serie. Porqué nos cuesta hacer una llamada para saber cómo le ha ido a esa persona querida, a esa persona que entró en nuestra vida por un motivo u otro. Si, lo fácil es seguir buscando nuevos amigos, virtuales o no, que nos agasajen con bonitos mensajes. También podemos colarnos a través de nuestro móvil en la vida de un famoso o de alguien interesante que vive una vida tan de película que despierta nuestra admiración.

     Yo prefiero conversar con las personas que forman parte de mí día a día, que me trasmiten a través de sus miradas, sus palabras, etc… Puedo ver y sentir su alegría o su preocupación, puedo escuchar o simplemente acompañarnos mutuamente  en un rato mágico. La vida es de los valientes, osado es aquel que escucha a su corazón y comparte su aprendizaje con los demás mientras busca el camino a su felicidad.

    La persona feliz trasmite energía, si estamos alegres somos un imán que atraemos a las personas, y es aquí donde tenemos que saber que queremos en nuestra vida y discernir lo bueno de lo malo. No quiere decir que si alguien que no es de nuestro agrado necesita ayuda, no se la podamos dar. Lo importante de vivir es descubrir en nosotros mismos que es lo que nos sienta bien y lo que no. Cuando sabemos lo que queremos o lo que no queremos, tenemos que ser fuertes para no dejarnos llevar por la inercia de dónde venimos. Los hábitos y la compasión son los motivos que nos llevan a no avanzar nosotros en beneficio de los demás.

     Creo que deberíamos de utilizar lo  mejor de cada uno en nuestro propio beneficio y adoptar de los demás lo positivo que veamos en ellos. Se trata de avanzar mejorando nuestra esencia, aprender de lo vivido. Es como si culturalmente nos quedamos lo mejor de cada cultura. Hoy mi amiga Christine me decía que en su país una madre es para todos los hijos, y que un hijo es para todas las madres. En su país un joven le puede decir a una señora en el autobús “Madre déjame pagarte el viaje….” Y la señora responde “Hijo mío, muchas gracias, que Dios te bendiga con buena salud, larga vida, que tengas muchos hijos, dinero, etc”  Seria genial adoptar todas las buenas costumbres de aquí y de allá.

    Este año que empezamos tenemos todas las oportunidades de vivir como siempre hemos soñado. Todos vemos que la vida toma decisiones cuando nosotros no las tomamos, alguien decide despedirnos, sufrimos un accidente, un imprevisto, una enfermedad, un duelo amoroso, etc. Porqué no somos más valientes y gestionamos las cartas que tenemos. Vamos a ser felices, tanto da donde estemos, se puede ser feliz en un lugar inhóspito, sólo necesitamos confiar en nosotros y saber qué haremos lo posible por cumplir nuestros sueños. Qué nadie nos diga que no podemos, que no es para nosotros, si puedes tomar una decisión tómala, o la vida la tomará por ti.

    Pero mientras te observas y decides si quieres seguir en tu cómodo sofá o quieres salir a vivir: ríe, baila, canta, llora, perdona y perdónate, pero sobre todo relativiza. Ni hoy estamos tan mal, ni ayer estábamos tan bien. 

     Deseo que este año 2019 sea nuestro año, y si no lo es, que no sea porque no lo  hemos intentado.  Cuenta conmigo a través de mi correo para cualquier comentario o acompañamiento en este maravilloso mundo donde vivir es lo importante.


martes, 25 de diciembre de 2018

Mesa de Navidad



    Este año ha sido posible, después de intentarlo durante cinco años, hace poco más de un mes Johans se comprometió por fin a pasar la navidad con nosotros. Ha sido media década que lo hemos intentado, pero Johans, nuestro querido Johans siempre nos daba excusas, este año al fin nos confirmó su asistencia para estar con nosotros en las fiestas de Navidad donde las personas que nos queremos nos reunimos alrededor de una buena mesa donde todos nos volvemos más humanos y solidarios. Reflexionamos todo lo sucedido durante el año y por eso hacemos actos solidarios dando amor allí donde habitualmente no lo entregamos.

    Normalmente en Navidad somos trece personas: mis padres, mis cuatro hermanos, tres cuñadas, dos sobrinos, mi hija y yo. La primera vez, hace cinco años, que propuse que viniese Johans nadie se negó a su presencia en navidad. Él, es una persona que vive en la calle, lo conocemos todos y en más de una ocasión lo hemos atendido y ayudado en sus necesidades. Es un chico culto, tiene treinta y seis años, lleva quince años viviendo en la calle, y los últimos seis en el barrio. Somos muchos los vecinos que estamos pendientes de él, es una persona que se hace querer, aunque no le gusta que lo cuidemos y lo protejamos. Dice que no se merece nuestro cariño porque no ha sabido cumplir su promesa de ser autosuficiente en su aventura de conseguir una vida mejor. Nacido en Camerún, cruzó África para llegar a España con sólo veinte y un años pasando por todo tipo de penurias. Me maravilla su bondad, humildad y todas y cada una de las conversaciones que hemos tenido durante estos cinco años. No le gusta ir a comedores sociales porque dice que es para personas que llevan poco tiempo viviendo en la calle, el busca recursos haciendo pequeños trabajos  de limpieza o  en la asociación del barrio donde es muy apreciado.

     Hoy, día de Navidad, ha sido uno más, hemos reído y conversado como hacemos cada año, pero en esta ocasión con un invitado especial. lJohans nos sorprende al explicar sus peripecias diarias y como a veces sigue viviendo grandes problemas en solitario debido a su singularidad de no querer que le ayudemos. Lo entiendo, a muchos nos ha pasado, no queremos que nos ayuden por no sentirnos inferiores. Hoy puedo decir que me dejo ayudar y entrego mi tiempo a personas que por un motivo u otro no han sido tan afortunados. Es muy importante saber que las cosas van y vienen, que la suerte nos puede abandonar en cualquier momento de la vida, y entonces, todos somos iguales. En ese momento  deberemos ayudarnos y protegernos los unos a los otros como si fuésemos familiares.

     Hay que confiar en una mirada, en un alma y dar amor sin más motivo que reconfortar a las personas que no están habituadas a recibir la mejor vitamina de vida como es no sentirse ciudadano de segunda o de tercera y ofrecerles nuestra mano llena de AMOR. No cuestiono su situación, no supongo sus motivos, no quiero saber que empuja a una persona a dejar sus seres queridos para empezar de cero. Sólo quiero ser un poco de aliento a su falta de cariño y que entienda que no está sólo.

   Hoy Johans se queda a dormir en casa, mis padres están ya mayores, le he pedido por favor que los cuide dos días y dos noches para poder darle momentos de calma en estas fechas tanto a mis padres como a nuestro invitado especial. Con lágrimas en los ojos ha aceptado nuestra petición besándonos a cada uno de nosotros mientras su palabra GRACIAS  se entrecortaba entre besos. Mis padres me enseñaron unos valores que intento transmitir a mi hija y a todas las personas que amo. No tiene mérito lo que hago, el valor es suyo por arriesgar su vida buscando un futuro mejor para él y sus familiares. 

   Me reconforta ver a Johans sentado en el sofá de casa escuchando atentamente a mis padres. Hoy creo en la magia de la navidad mientras mi cabeza piensa como convenzo a esta buena persona para que su vida se normalice y tenga lo mínimo para verlo sonreír como lo hace cada vez que intenta quitarle importancia a su forma de vida desde hace quince años.

    Hoy puedo decir: 


    "Este año mi mesa tiene el verdadero sentido de la Navidad. Gracias Johans por darnos  tu AMOR y lecciones de vida".


miércoles, 12 de diciembre de 2018

Mi Regalo



      Este año por Navidad voy a dar más regalos, he decidido hacer regalos para conocidos y amigos, a más a más de los familiares. Amplío mi lista de regalos para obsequiar a las personas que son parte de mi vida y mi pensamiento. Algunas no las veo asiduamente, están en mi presente, otras, hace mucho que no hablo con ellas pero han sido y son amor en mi vida. Todas han influido para que sea la persona que hoy soy, y por ese motivo estas fiestas recibirán algo único, sabrán que mi regalo está en camino pues me tocará recabar las direcciones de bastante de ellas.

    Cada persona tiene sus gustos y su momento, y por eso mis regalos serán todos diferentes. Es difícil esto de hacer regalos, pensar en cada una de las personas que le puede gustar más, que momento está viviendo, etc.


“No me ha tocado la primitiva ni me he vuelto loco”

    Simplemente en los cambios que he realizado este 2018 me doy cuenta de que a todos nos gusta recibir sorpresas y regalos, y más si vienen de personas conocidas y amadas. Cada vez necesitamos más amor, y mis regalos tendrán esa dosis de ternura y dedicación con la intención de sorprender. Las ideas surgen, y ponerlas en práctica a veces no es fácil, pero este año mis regalos serán muchos y sorprendentes. Suelo hacer este tipo de regalos durante todo el año, hay personas que les gusta más que a otras, incluso hay algunas que por un motivo u otro no le sacan partido a mi detalle. A veces puede pasar que los regalos no nos llegan al corazón o a las expectativas que tenemos. Cuando somos niños que no nos cambien nuestro pedido de Papa Noel y Reyes o puede haber una guerra familiar. Cuando somos grandes buscamos sorprender suponiendo sus gustos y sus ilusiones.

    Luego las mayores sorpresas son cuando nos damos cuenta que los niños de hoy en día, la mayoría, siempre juegan solos enganchados a algo electrónico, muchas veces son cosas costosas tanto para los más pequeños como para los más mayores. Suplimos mayoritariamente nuestra falta de tiempo y dedicación a los nuestros con regalos mega tecnológicos y carísimos.

     En mi lista de regalos hay niños, adolescentes, adultos, gente mayor y algún colectivo de personas o grupos de amigos. A todos les voy a hacer el mismo regalo con pequeñas variaciones. Cada uno de los regalos cabe en un sobre de 13x18 cm, llevará una dedicatoria individual  escrita sinceramente y con amor.  Estas Navidades mi presupuesto económico va a ser el más bajo de todos los años, mi dedicación va a ser mucho mayor y mi satisfacción latente desde el minuto uno que tuve la idea.

    Si, este año voy a regalar tiempo, a todos, les voy a dedicar unas palabras de agradecimiento por formar parte de mi vida explicándoles de cuantos minutos, horas o días. Con los niños igual juego a básquet, futbol, a piedra papel o tijeras, les explico cuentos, etc. A los adultos conversaciones, escuchas, pasear, juegos de mesa (ajedrez, parchís, dominó, monopoli, uno, etc). A los mayores (mi querida tercera edad) escucharlos (sin el móvil), ir de compras, acompañarlos al médico, bricolaje casero, etc. A los colectivos compartir experiencias donde aprenderemos unos de otros.


    En mis regalos cabe todo el mundo, nuevos y viejos conocidos, amigos, familiares, la dependienta del súper, el conductor del bus, etc. Yo doy mi  tiempo a los demás, un obsequio que no tiene caducidad y que sé que algunos de los regalos nunca se disfrutarán. Quizás no podemos parar la máquina estresante y agitada que nos deja sin ver las maravillas de un paseo al sol, de unas risas bajo la lluvia, etc.

    Mis postales de Navidad las compro a http://nosomosinvisibles.org/ que atienden a personas con parálisis cerebral y personas con discapacidades severas.

    Si estás leyendo esto y quieres que nos hagamos un regalo de tiempo, escríbeme, hoy en día mi regalo puede ser incluso en la distancia gracias a la tecnología.

    Mi experiencia me dice que cuanto más escucho más aprendo. ¿Tienes algo que contarme?


  Josep Maria: josepmroldan2018@gmail.com

domingo, 2 de diciembre de 2018

La fuente de Ahuzki.


   
Busco una explicación lógica para saber por qué a mis casi cincuenta años mi semblante es de treintañero. Hoy estoy en el hospital con mi madre, y me vuelve a pasar, una enfermera no se cree que tenga cuarenta y ocho años. La conversación deriva a tener que mostrar mi DNI y la fecha de mi nacimiento. Mi madre, todavía convaleciente, sonríe mientras  Cristina acepta mi edad a regañadientes.

    Me quedo a solas con mi madre y empieza a contarme:

-          Mira cariño: Cuando naciste, llegó a mis oídos la historia de la fuente de la eterna juventud. El manantial de la “Fuente de Ahuzki” está muy cerca de nuestra casa, pertenece a la provincia de Zuberoa. Con apenas un mes y medio tu padre y yo nos fuimos contigo a descubrir el surtidor de la eterna juventud. Fue una experiencia muy especial, Era una tarde soleada, tuvimos que andar casi una hora, pasamos  de un sol radiante a una lluvia moderada, tuvimos un vendaval que parecía pedirnos que no siguiésemos con nuestro propósito. Yo recuperándome del parto, tu padre te cargo en su espalda con una sábana que yo le cruce para dicho menester.
 Una vez allí, nos miramos mientras mojamos tus pies y manos en el agua fría que emanaba de la montaña de Bohokortia. Tú no paraste de sonreír mientras el agua corría por tus pies y manos. Siguiendo las instrucciones de la fábula llenamos 6 garrafas de agua (tú padre hizo tres viajes posteriores mientras yo descansaba en el coche contigo), para luego poder preparar los biberones con el agua que te daría la eterna juventud.
          
        Me quedo tan sorprendido con la explicación que todo mi cuerpo se estremece, sonrío  a mi madre y cogiéndonos mutuamente las manos mientras cierro los ojos le pido a la vida traspasar mis veinte años de juventud a ella.


Me despierto junto a mi madre dormida, es de madrugada y el silencio es total, la miro una y otra vez sorprendido al ver que mi deseo se ha cumplido. Me dirijo al baño, me miro en el espejo, compruebo mis suposiciones y sorprendido acepto que ahora ya soy un cincuentón en todos los sentidos.  Paso la noche en el hospital prácticamente sin dormir, pensando en la historia de la eterna juventud y mi petición a la vida.

A la mañana siguiente le dan el alta a mi madre, sus signos vitales por los que la ingresaron están como los de una persona de 60 años. El azúcar estabilizado, la tensión que la tenía alta ha bajado sin ninguna explicación. Mi madre sonríe, está feliz y yo no sé cómo explicarle que se va con veinte años menos.

Reflexiono pensando que  la vida nos da y nos quita lo que un día hicimos con cariño. La  muestra de amor que mi madre me entregó, hoy, cuando ella necesita sanar, la vida le devuelve  la eterna juventud. Es una de las historias vascas más antigua y bonita que conozco y es en torno a la fuente Ahuzki, tantas veces visitada en mi adolescencia sin saber la importancia que tiene en mi vida.

Hoy deseo la eterna juventud para mi madre!!!


domingo, 11 de noviembre de 2018

Mi padre



    Llego buscando a mi padre, me dijeron que el único lugar donde lo podía encontrar es aquí. Acabo de llegar después de muchas horas de viaje,  una docena en avión, otras tantas en un bus y un par de horas en un barco local después de pasar la noche en casa de un periodista amigo mío. A Janitzio sólo se puede llegar en barco, es una isla en medio del lago Pátzcuaro, aquí vienen familias enteras de poblaciones cercanas y personas de todo el mundo. A este pequeño pueblo de México vienen en el día de los muertos. Su celebración es el día 2 de noviembre y el ritual empieza la noche anterior cuando suenan las campanas. En ese momento los indígenas, rezan sus oraciones en purépecha, su lengua, que igual que la festividad del día de los muertos, han sabido conservar con el paso de los años.

    Es un pueblo mágico, sus calles adoquinadas me llevan a la cima de la isla donde preside un monumento de cuarenta metros dedicado a la muerte. Hay poca luz, el silencio reina a pesar de la multitud de personas que estamos de paso por el monumento camino al cementerio. Los niños van de la mano de sus padres, los ancianos se apoyan en los más jóvenes. Se ha formado una procesión espontanea debido al camino estrecho iluminado por los velones que la mayoría llevamos.

    La entrada al cementerio es tan silenciosa como la peregrinación de unos veinticinco minutos. Hay grandes panteones, tumbas con lápidas en el suelo y simples cruces de madera. La noche se presenta muy fría, llevo una manta para el suelo,  un abrigo, un gorro y unos guantes. La vela la he clavado en la tierra junto a la delimitación visible del ataúd, exactamente como hacen el resto de los invitados a la noche de los muertos. 


   He leído que todas las almas del mundo pueden llegar a este lugar si las invocas con los cantos indígenas, documentados desde hace cientos de años. Llevo algo más de treinta días memorizando el cantico que tiene que atraer el alma de mi padre. Estoy nervioso, faltan unos quince minutos para las doce de la noche, las personas están acabando de situarse. Nos miramos unos a otros sabiendo que todos buscamos lo mismo.  La luna nos acompaña en su cuarto más menudo, las estrellas  son visibles en el cielo completamente despejado. Las caras de unos y otros iluminadas por los velones son tenebrosas, incluso las de los niños da miedo mirarlas. Cuando falten cinco minutos para la medianoche cerraran el acceso al campo santo para que la tranquilidad y la energía sea la necesaria y conectar con las almas que divagan al no haber llegado paraíso en su fallecimiento. Los motivos pueden ser diversos: no haberse  despedido de familiares, tener un aprendizaje sin finalizar, etc.

    Mi padre me visitó en una calurosa noche de 2016, falleció repentinamente y no se pudo despedir de cuatro de sus cinco hijos. Me indico que viniese cuanto antes a esta isla de México. Me despertó  en medio de la noche, se sentó en mi cama calmándome y me explico que llevaba casi tres años intentado comunicarse conmigo, pero que las malas energías de occidente no permitían más. Me nombró la isla una y otra vez hasta que conseguí memorizarla para ir en su búsqueda. Al despertarme por la mañana busque todo lo que pude en internet,  la semana siguiente localice periódicos locales para investigar el deseo de mi padre. Contacte con un periodista especializado que vive a ochenta kilómetros de la isla. Ayer dormí en su casa, me comentó que el cansancio es bueno para que las almas conecten. Estuvimos repasando el protocolo a seguir, la posición del cuerpo de cara a la luna, etc.

     Faltan cinco minutos para media noche,  no hay movimiento de personas, todos estamos preparados para conectar con nuestros muertos, yo con mi padre. Estoy nervioso, me sudan las manos, mi corazón se acelera y tarareo en mi interior los canticos indígenas aprendidos. Repito pausadamente lo aprendido y recitado durante las últimas treinta noches.  Me dormía con la sensación de que mi padre me visitaría, no fue así.

    Las campanas suenan, cierro los ojos, mis manos con la palma abierta encima de mis rodillas sentado en posición india. Para invocar a las almas hay que esperar a que las campanas paren de sonar, noto como una corriente de aire frio me estremece. Mi cuerpo se entrega al momento y noto como el alma de mi padre entra en mi interior. Sin saber cómo, entablamos un dialogo:

-          Te estaba esperando hijo mío.
-          Papa, aquí estoy tal y como me pediste.
-      Es el único lugar del mundo donde podemos mantener diálogos con los mortales, y sabia que tú vendrías. Dile a tu madre que la quiero mucho, que no se culpe, que hizo todo lo que estuvo en su mano. A tu hermana, la que me vio morir, dile que no piense tanto en mí, que se preocupe más de vivir, la muerte le llegará tarde, pero ha de vivir sus momentos. Tus otros tres hermanos pídeles que cuiden a su familia y que no se olviden de su madre. A ti, que has cruzado medio mundo para venir a despedirme, te pido que sigas por el camino de la entrega y el amor. Es lo que me permite viajar al paraíso en paz, tu entrega por los demás es reconocida entre todas las almas hoy presentes. Por eso todo lo  que pidas para los demás se te concederá, siendo la única condición que seas siempre el último. Lo importante, recuerda, es evitar tu protagonismo.

    Me desperté del dialogo de almas a las siete de la mañana, posiblemente por el frio. Recordaba todos los mensajes que debía de comunicar a mi familia. Decidí regresar cuanto antes, pasando a ver a mi amigo el periodista y explicarle lo sucedido.

    Mi camino es el amor y la entrega a los demás.

lunes, 15 de octubre de 2018

El paraguas.


    Hoy diluvia, salgo de casa con mi paraguas, ese que me acompaña en los días lluviosos, un paraguas con una historia húmeda de unos ocho o nueve años. No me gusta perder mis objetos personales, pero si se trata de algo necesario cuando llueve, mucho menos.

    Voy a desayunar a una cafetería de confianza, suelo ir todas las semanas, al menos un día. Al llegar, el paragüero está bastante lleno, dejo mi paraguas en buena compañía, hay paraguas plegables que se deslizan hasta la parte baja, de diferentes colores y variados mangos. En total habrá una docena de sombrillas, todas y cada una de ellas con una historia que se une a una persona o incluso a una familia.


    Pago mi cuenta, voy a recuperar mi paraguas, mi sorpresa es absoluta cuando observo que en el paragüero sólo hay un superviviente y no es el mío. Ante mi sorpresa, le comento a la amable camarera que mi sombrilla ha desaparecido, en su lugar hay un paraguas parecido al mío, mismo color, pero con un mango diferente. No llueve en este momento, aun así le comento a la chica que ese no es mi parasol, sin mucha implicación por su parte decidido que no me llevo el símil solitario en espera a ver si alguien se da cuenta del error y vuelve a cambiar uno de mis objetos personales más preciados. Le insisto que al acabar mis tareas de la mañana pasaré a ver si he tenido suerte. No quiero renunciar a mi sombrilla, es parte de mi historia.

    Pasan un par de horas, sigue sin llover, regreso a mi cita ansioso por recuperar mi sombrilla compañera de viajes y momentos bajo la lluvia. Sigue sólo el paraguas azul con el mango diferente en el paragüero del local. La amable camarera me insiste en que me lleve la sombrilla abandonada. Pienso en la historia de este nuevo compañero, algo más nuevo que mi viejo paraguas.

    Empieza a llover, abro mi radiante parasol para librarme de la lluvia intensa que amenaza nuevamente mi regreso a casa. Ante mi resistencia al cambio me sorprendo de la rigidez de mi nueva sombrilla, sus varillas son más resistentes que las de mi clásico paraguas, su lona prácticamente nueva me resguarda completamente de la lluvia. Mi anterior objeto personal cuando llovía intensamente dejaba caer sobre mí, diferentes gotas de agua. Me siento más protegido, ante el fuerte viento también su solidez cuida de que no me moje.

    No buscaba el cambio, cómo en la vida, hay momentos que todo está bien y suceden cosas que no queremos ver o cambiar, nos resistimos cómo yo me he resistido hoy a cambiar mi paraguas. Lo que podía haber sido un enfado, si mi actitud no hubiese sido calmada, al final veo que tiene cambios positivos. Hoy empiezo una nueva historia con mi sombrilla. Hoy tengo que olvidar mi pasado y ver la suerte que tengo de poder empezar de cero.

    Nos aferramos a cosas por el hecho de que son nuestras, de que forman parte de nuestra monotonía, y nos resistimos a ver más allá de la rutina. Ante cualquier imprevisto, vamos a mantener la calma y ver qué es lo que nos sorprende de tal momento. Intento vivir atento, vivo aceptando los sucesos que día a día me sorprenden. Unos son buenos y otros de entrada no lo parecen tanto, pero todos tienen un aprendizaje. Si algo que llega a mí no me interesa, tomo mis decisiones para provocar el cambio o rechazarlo, siempre me quedará ser feliz con lo que hago y adaptarme sin perder la calma. He venido a vivir, e igual que no me llevaré mis objetos personales, tampoco quiero llevarme nada que alborote mi paz.

viernes, 15 de junio de 2018

¿Me sonríes?





Hoy me he dado cuenta, si,  han pasado 48 años para darme cuenta que hay algo mágico en la sonrisa. Cuando alguien nos sonríe nos entrega su alma. Todos sabemos normas de educación, lenguaje no verbal que puede incluir: gestos, tono de voz, mirada, tacto, etc....

En cualquier conversación o discurso ante nuestros semejantes una sonrisa puede darnos credibilidad, calmar a nuestro interlocutor, estremecerlos o enamorarlos entre otras diversas sensaciones donde podemos incluso provocar vergüenza o timidez...

Si algo tan fácil y gratuito como una sonrisa puede provocar tantas sensaciones, a que esperamos a aprender a sonreír.

Con una sonrisa nuestra amabilidad aumenta, las palabras resuenan desde nuestra alma.... con un sonrisa podemos contagiar felicidad a alguien que ha tenido un mal día o que sus pensamientos lo convierten en esa expresión sería y preocupada.

Hoy he sonreído en el metro, he hablado de calor con una persona que caminaba bastante ajetreada y nuestra conversación de sonrisas y lenguaje no verbal nos han regalado un momento feliz. La vida es más sonreír y menos pensar, más sonrisas que nos hagan vibrar sin motivo aparente, sin esperar nada del otro que no sea contagiar esa magia interna que todos tenemos y que tanto gusta a los que nos conocen.

¿Cuantas veces en una foto nos dicen:que guapo estás? ¿Y cuantas veces nos dicen: estás bien?
Primero aceptemos que al sonreír en persona o en foto el que el otro está viendo es nuestra felicidad, vamos a olvidarnos si no me gusto cuando sonrío, o si se me ven las encías mucho al sonreír ese es mi caso). Me gusta sonreír y he descubierto que me gusta rodearme de personas que sonríen, personas alegres, personas positivas y personas que son amables. Sonrisa, optimismo y felicidad van unidas de la mano y potenciar la sonrisa nos llevara a ser más optimistas y más felices. No digo que las personas serias no sean felices, pero a muchos nos gusta que nos sonrían y nos contagien esa felicidad del alma.

Ir vestido de sonrisa nos da un mejor color de vida!!! Tenemos todos los colores del universo y cada uno hacemos nuestro el que mejor nos acompaña. Siempre habrá a quien no le guste tu sonrisa o tu color en algún momento, pero al fin y al cabo te ha de gustar a ti.

¿Cuantas veces vamos serios o tímidos por la vida y al sonreír nos alaban nuestra guapura? O nos dicen: Pensaba que eras más serio ... La seriedad no es mala, al contrario, hemos de ser responsables y consecuentes, pero si somos responsables risueños podremos ver que siempre somos bienvenidos. A todos nos gusta que agradamos y si sonreímos es un síntoma de estar a gusto, los ojos nos brillan y transformamos nuestra energía en un bien para todos.

Somos como somos, todos diferentes, ni mejores ni peores, ni más guapos ni más feos, por tanto, sonríe a la vida, la vida es maravillosa cuando te cruzas con alguien que te sonríe. No temas a sonreír, tu felicidad está en tu mano, y si vas por la calle sonriendo y piensan que estas LOCO, es porque no han probado el placer de ser feliz detrás de una sonrisa.
Recuerdo una anécdota de cuando tenía 18 años que me gustaría explicar.

Me examino de teórica prácticamente sin estudiar, y claro, suspendo. Voy para casa pensando, bueno a ver si estudio y así el próximo día apruebo el examen. Llego a casa y mi madre impaciente me pregunta:
    • ¿Cómo te ha ido? ¿has aprobado?
    • No, no, que va, he suspendido (sonrisa inevitable en mi).
    • Va, dime la verdad, como vas a suspender.... no te creo.
    • Que si Mama, he suspendido (nueva sonrisa más grande aún).
    • Oye, déjate de juegos y dime la verdad, yo no estoy para chirigotas, ehhh (tono amenazador pensado que le tomaba el pelo).
    • Que no, no he aprobado (nueva y mayor sonrisa).
    • Oye a ver si voy a tener que llamar a la Autoescuela para que me digan que has aprobado (sonrisa cómplice de mi madre).
    • Llama si quieres, te estoy diciendo la verdad, (la abrazo y la beso) he suspendido (mirándole a los ojos intentando estar serio, y vuelvo a sonreír un poco más).
    • Bueno déjame ya, ya llamo a la autoescuela (sonrisa contagiosa)

Al final acabamos los dos muertos de risa, mi madre llamando a la Autoescuela ratificándole que había suspendido y yo recordando que desde muy joven mi opción ya era sonreír.

Quizás mi sonrisa a parte de gustar más o menos ha ayudado para que mi filosofía sea “a mal tiempo buena cara” y si puede ser con una sonrisa mejor.

Sonríe por favor!!! y si no lo haces, no pasa nada, quizás no te vean tan guap@.

PD: He visto a personas durmiendo en la calle (tema de delicado debate) con sonrisas de felicidad y personas en grandes mansiones y altos cargos que perdieron la sonrisa.

viernes, 8 de junio de 2018

Nada es personal


Hay noticias que no nos gustan.

Es inevitable que en algún momento de nuestra vida nos sorprendan con algo que no contábamos. Es ahí donde tenemos que aprender a gestionar lo más básico de nosotros mismos. Primero de todo pensar que no es algo personal, no, aunque no lo creamos, no es nada personal contra nosotros. Es una decisión que otras personas han tomado por algún motivo que desconocemos. Si partimos de esta premisa, todo es más fácil. Después no supongamos y no juzguemos esa sorpresa que no entendemos.
Imaginemos que nos despiden del trabajo.  
    • Yo puedo pensar: llevo X años entregando mi vida aquí y mira como me lo pagan, podían haber despedido a otro, yo ahora estoy pasando mi peor momento, esto no es justo. ¿Porqué a mi?
Vamos a olvidarnos de los motivos. Seguramente al responsable que ha tomado la decisión no le ha sido fácil., Delante de muchas variables y presiones su decisión ha sido esa.

Vamos a ver que podemos hacer, si es que podemos hacer algo.
    • No supongamos, no es tarea fácil dejar de suponer, si lo hacemos viajamos a nuestras vivencias o recuerdos de situaciones parecidas. Esto nos altera la realidad
    • No juzguemos. Lo solemos hacer, y al hacerlo cerramos posibilidades al entendimiento con los demás.
    • Preguntemos en que hemos podido fallar para mejorar, si mantenemos un dialogo y hay una buena comunicación podemos saber que mejorar y conseguir un aliado para que dé referencias nuestras o nos abra alguna otra puerta.
    • Aceptemos cuanto antes la situación.Un cambio siempre es una catástrofe de entrada, pero todos conocemos a personas que han pasado por rupturas que una vez superado cierto tiempo han mejorado a como estaban antes de la sorpresa.
    • Soñemos. Aprovechemos para soñar, cuantas veces estamos limitados por hábitos que nos creamos y asumimos sin saber porqué, ahora es el momento para mirar dentro de nosotros y ver que necesitamos para ser felices.
    • Confiemos en nosotros mismos y en las personas que nos quieren para salir a flote. Los amigos estarán encantados de escucharnos y apoyarnos en nuestras decisiones.
    • Simplifiquemos el sufrimiento. No nos hagamos cargo de sufrimientos que no sean nuestros, si despiden a otras personas, no es nuestra responsabilidad, no debemos sufrir porque ellos lo pasaran mal. Podemos darles nuestro apoyo, escuchar y aconsejar, pero ellos son los que han de superar esa situación y tomar sus decisiones igual que nosotros las nuestras.
    • Relativicemos. No es fácil, pero si relativizamos podemos ver más cosas que si estamos ofuscados pensando en lo injusto que es todo no veremos.
    • Positivismo. Con decir que somos positivos y que siempre vemos lo mejor de las cosas no es suficiente, hay que saber que siempre hay un porqué y quizás no lo estemos viendo.
    • Permítete. Es bueno permitirnos estar tristes, la vida nos ha dado un golpe bajo y si, estoy triste, así valoraré mejor mis momentos de felicidad.

Sin darme cuenta me han salido diez opciones para enfocar los problemas y encontrar solución. El caso comentado es de una perdida de trabajo pero lo podemos aplicar a cualquier imprevisto de nuestra vida. Estamos muy conectados y muchas veces recibimos mensajes escritos que malinterpretamos por falta de contacto visual o tono.
Nos una persona querida nos puede intentar decir algo y no entenderlo correctamente o irnos a nuestro mundo (creyéndonos únicos) y dando un veredicto antes de entender el problema.
Seamos costructivos con nosotros mismos y apliquemos estos consejos si creemos que nos ayudaran para vivir mejor.

Recordemos: Nada es personal ni dura más de 100 años.

martes, 27 de marzo de 2018

NO!!!



    Hay palabras que nos cuestan pronunciar más que otras. Recuerdo mi miedo a pronunciar NO. Siempre pensaba que al decir No, privaba a los demás de lo que ellos querían de mí. Me costó entender que todos pedimos, y por el hecho de querer algo, no significa que nos tengan que dar todo lo solicitado. Yo aceptaba las negativas de los demás con resignación, no quería entender porque no me daban lo que yo pedía. Incluso lo convertía en algo personal sintiéndome en muchas ocasiones ofendido.

    Decir NO, no ha de ser un trauma para ninguna de las dos partes. Yo he aprendido a aceptar las negativas entendiendo mi  propia estadística del NO. Consiste en saber que a tantos números de NO llegará el preciado SI. Hay veces que  el SI es automático y entonces la estadística del NO, no tiene sentido. A mí me funciona ante los miedos de mi vida personal  y en la profesional.

    En mi vida personal si deseo hacer algo pero tengo miedo a esa negativa que tanto me puede afectar pienso que la otra u otras personas igual no les apetecen lo mismo que a mí, pero a base de proponerlo al final obtendré el preciado SI. Esa es la estadística que debemos buscar, a tantos NO, llega el SI. Aquí seguramente la estadística será muy favorable y con pocas negativas obtendremos la afirmación siempre que para las otras personas seamos lo suficientemente importantes para complacernos posiblemente antes de lo que creamos. Pero si no preguntamos asumiendo el NO, este nunca llegará. Debemos  formular las preguntas sin miedo sabiendo que el rechazo a nuestros
planes es algo eventual y nada personal. Sobre todo  aceptar que ese No es el principio del SI, ya que entramos en un dialogo donde podremos argumentar y proponer nuestros deseos. También es muy importante que cuando aceptemos el NO, ser libres de negarnos a los planes de los demás y cada uno de nosotros podamos contentarnos realizando  aquello que queremos. Es cuestión de tiempo y de respeto a los demás que podamos unir nuestros intereses en nuevas ocasiones si eso es lo que deseamos. Pero sobre todo tengamos claro que si no preguntamos nunca sabremos si desean lo mismo que nosotros.

    En la vida profesional el NO muchas veces la estadística nos puede a llegar a desesperar, ya que la negativa suele ser mucho más común por la falta de compromiso o afinidad con nuestros intereses. Mi claro ejemplo está en la venta, todos los que nos dedicamos a vender, sea lo que sea: un producto, un servicio, etc debemos de saber que cada producto o servicio tiene su estadística del NO, yo para vender mi producto necesito 80 negativas, para poder negociar con 5 personas donde una de ella comprará mi producto. Cuanto  antes llegue a mis negativas, antes tendré mi venta, y si opto por la una actitud optimista me doy cuenta que el SI me sorprende ante mi estudio del NO.

    Tanto en lo personal como en lo profesional mi actitud es no hacer esa negativa en algo personal. Mi intención es clara, yo quiero un SI, quiero salirme con la mía, quiero ir al cine, escoger yo al película o vender mi producto. Yo propongo sin expectativas que puedan hacerme cuestionar la respuesta de mi interlocutor, su libertad es mi elección en otro momento donde mi respuesta no me hará sentir incómodo.

   Sea lo que sea, mi decisión es no suponer que el NO es la respuesta, por eso me aventuro y a veces la vida me da el SI.

   ¿Y tú, quieres tú sí? ¿O prefieres seguir viviendo en el supuesto NO?

domingo, 18 de febrero de 2018

Disfrutar trabajando.



    Si, disfruto desde que abro los ojos hasta que los cierro, agotado por todo lo que me depara cada nuevo día. He tenido y tengo días sin rumbo, esos que no hay nada especial, jornadas previsiblemente aburridas que sin saber cómo, se convierten en auténticos aprendizajes de vida.

    Mi trabajo me gusta, me gusta porque veo el lado positivo, contacto con las personas continuamente, soluciono problemas buscando siempre la mejor solución, interfiero positivamente en su economía defendiendo sus intereses. Cualquier trabajo con el público o  te cargas de paciencia o al final acabas por aborrecerlo. Yo práctico la asertividad, optimismo o ganas de aprender… tanto da el objetivo que le dé. Lo importante de la cuestión es amar lo que se hace aunque no sea tu sueño de vida. Yo decido cómo afronto mi día a día en cómo resuelvo todas y cada una de las cosas que me suceden tanto en el trabajo cómo en mi vida personal.

    Trabajando disfruto buscando métodos  para mejorar, aprendo de la experiencia de mis compañeros y de la misma manera ofrezco compartir mi método o mi saber hacer con los compañeros que lo deseen. Soy crítico, responsable y exigente, pero de la misma manera también me perdono mis errores y los ajenos, sabiendo que no es nada personal y que estamos todos en la misma evolución y adaptación constante tanto en lo profesional como en lo personal. Ese placer por aprender y dar lo mejor de mí hace que cada día tome mi tiempo de partido (mis horas diarias) para estar atento a vivir. Si, vivir es todo: trabajo, amigos, ocio, amor, familia, soledad, etc … cada día mis ganas de vivir están intactas, mis aprendizajes son nuevos y tengo la suerte de poder poner en práctica lo aprendido en otros momentos.

   Me encantan los nuevos retos, alimentan mi interior aprendiendo a ser cada vez mejor. Si tengo que buscar nuevos clientes, disfruto allí donde otros no disfrutan.
Yo visito un polígono industrial y busco esa oportunidad sabiendo que el SI va precedido de muchos No, sólo es cuestión de estadística y trabajar ordenadamente la información que recibo. Después de algunos NO, siempre llega el SI.

    Si mi actitud es buena, los resultados son buenos. Cuando me dirijo a alguien nota mi energía positiva y es mucho más fácil conectar si los dos estamos por labor. Si el dialogo no es bueno pregunto si le he molestado por algún motivo, entonces a partir de ahí el dialogo funciona o sigo mi camino.

    El otro día la empresa para la que trabajo organizó una convención donde coincidimos prácticamente todos los compañeros. Una magnifica jornada donde con predisposición y ganas de pasarlo bien todos la disfrutamos. Algunas personas que no nos conocíamos personalmente, pero todos remamos en la misma dirección. Nos explicaron de dónde venimos (2017) y a dónde vamos este 2018. Cuando hay inteligencia, entrega y nos guían correctamente es mucho más fácil.  Es en estas jornadas donde veo que todos y cada uno de nosotros somos importantes para mantener a flote el buque insignia. El capitán toma decisiones que a veces no entiendo, su motivo es que tiene el mapa de ruta con toda la  información. Mi deber en la vida es ser feliz, por eso tanto en el trabajo como en la vida personal yo decido mi actitud. Todos tenemos un ROL al que ser fieles.

    Yo me entrego sin esperar nada a cambio, sin expectativas, y la vida me da alegrías y momentos que son sólo míos… momentos que nutren mis ganas a vivir y que si no estoy atento y predispuesto a  ver, puedo tenerlo delante de mí y no ver lo bonito que es vivir trabajando, amando y soñando. 

   Vivo mi vida, vivo mi sueño, sólo yo puedo cambiar lo que no me gusta de mí, y soy el único responsable de mi felicidad o mi desdicha.


    Os comento una famosa frase que me aplico desde hace bastantes años:

    No se trata de hacer lo que te gusta, sino de amar lo que haces

    Y yo añado:

    Amo todo lo que hago, y todo lo hago con amor.


a mi madre ...


    Hoy reflexiono  sobre la necesidad que tenemos de los demás todos los seres humanos cuando nacemos. Cuando se nos agota la vida volvemos a necesitar de los otros para que nos cuiden.

   Es cierto que cuando somos bebes nadie cuestiona que ese nuevo ser necesita de sus padres para vivir, o en su ausencia, necesita de otras personas para crecer y llegar a ser un adulto y valerse por si mismo.

    Cuando nos hacemos mayores y nos fijamos en nuestros padres o abuelos octogenarios (a veces antes) no vemos la necesidad de acompañarlos en sus últimos años de vida. Soy de una familia humilde donde actualmente somos cinco hermanos. Mis padres pasaron por el mal trago de enterrar a una hija con 16 meses. Eso no les impidió seguir luchando por tener una familia en los valores y los parámetros de los años 60. Era vivir por y para la familia donde los hijos nos acumulábamos en un hogar cálido donde nuestros padres se dedicaban a trabajar y a cuidarnos cómo ellos sabían o creían que era lo mejor.

    Pasan los años y mi madre vive sola después del  fallecimiento de mi padre. Una mujer luchadora a quien no le importó emplear su juventud y sus mejores años en cuidarnos mientras mi padre se entretenía con  un pluriempleo los fines de semana para que no nos faltase de nada. Nunca dudaron, en sus ratos de ocio, de estar pendientes de nosotros, buscar recursos y darnos herramientas para crecer en el mejor núcleo familiar. Crearon negocios de hostelería donde mejoramos nuestra economía, y donde todo era para nosotros.

   Hoy somos los cinco mismos hijos, pero curiosamente sólo dos de los cinco nos preocupamos y estamos pendientes de ella. Mi decisión y la de mi hermana de estar junto a mi madre es una decisión de amor. Amamos y damos ese amor que nos dieron cuando éramos pequeños.  Ahora es cuando mi madre necesita cuidados importantes aunque sean muy básicos. Tiene la experiencia y las ganas de compartir. No se queja si tiene que pasar un domingo  sola, aun teniendo cinco hijos que ella nunca dejó solos ni por un rato de placer, o por irse a distraer con sus amigos.

    Hoy aprendo con ella de su soledad, y de compartir el tiempo que puedo con mi madre. Lógicamente tengo mis obligaciones laborales, mi círculo de amistad, mis hobbies y también necesito mis espacios para no hacer nada. Pero no me cuestiono que tengo que hacer cuando los domingos sé que mi madre está sola, o cuando alguna noche entre semana vamos mi hija y yo a cenar con ella. No es obligación para nada, es devoción y gratitud por ser hoy la persona qué soy gracias a mis padres. Me gusta salir y conocer gente, hacer actividades, estar con mis amigos, viajar, etc…  pero mi madre me necesita cómo cuando yo tenía 2 o 3 años y ella no dudaba en pasar una noche en vela o dejar el trabajo para llevarme al médico y así hacer que yo sea hoy quien soy. Se encargó de educarme igual que al resto de mis hermanos, pero lo cierto es que hoy por hoy mi hermana y yo somos los que disfrutamos de su alegría y de sus mejores momentos en esta etapa de su vida.

   Está orgullosa de todos y cada uno de los cinco hermanos, siempre que puede nos junta con cualquier excusa familiar para rodearse de sus ocho nietos y sus cuatro biznietos. Familiar y entregada  al amor, quiere que todos progresemos y enloquece de alegría con nuestros éxitos. De mi madre he aprendido a amar a los demás, siento el amor de las personas que la conocen cuando paseamos por nuestro pueblo. Es querida y respetada por todas las personas que han tenido trato con ella. Ha trabajado duro, muy duro, ha limpiado escaleras, casas, ha planchado y ha hecho grandes negocios casi sin saber escribir. Por eso veo más allá de la admiración que tiene un hijo a su madre. 

    Sonrío cuando mi hija y sus primos bromean cal ver cómo mi madre escribe nuestros nombres en los regalos de navidad, ya que por ejemplo David se convierte en Davi, Alejandro en Aleandro o Marc en Mar. Tiene un talante que espero tener yo algún día viendo cómo sonríe a sus nietos recordando que sólo fue al colegio tres o cuatros meses para poder hacer la comunión. Alegremente les dice:
    - De mí no sus riáis. (y las carcajadas se contagian como por arte de magia).


    He estado tan preocupado en vivir mi vida en según qué momentos que no sabía lo que me perdía. Mi madre siempre ha estado dispuesta para darme todo su apoyo cuando lo he necesitado. Haciendo de mediadora ante el carácter más rudo de mi padre cuando vivía, pero no por ello falto de amor por todos nosotros. Es por eso que hoy soy feliz de estar pendiente de mi madre, de poder estar a su lado cuando me necesita e intentar enseñar estos valores a mi hija.

    La preocupación y discurso de mi madre actualmente es que siempre nos fastidia a mi hermana y a mí, pero yo felizmente le digo que es mi elección, cuando paso una tarde de sábado comprando para ella o los domingos que dedico para que comamos juntos. Hoy me quedo con la conversación que hemos tenido cuando este mediodía hemos ido a comer a un restaurante.

-          Oye mira, esa de ahí está comiendo verdura, yo si voy de restaurante como otras cosas que no sean verdura.
-          Si Mama, igual está a régimen y por eso come verdura.
-          Que va, yo nunca he hecho régimen, y si tenía que adelgazar comía menos pero siempre he comido lo que he querido y no me ha ido mal, ¿verdad? (ahora cómo cuando somos niños muchas frases las acaba en pregunta buscando nuestra afirmación).
-          Sí, sí, siempre lo has hecho todo bien, has luchado mucho y ganado tus batallas y te defiendes muy bien para tus 82 años.
-          Si tenía que comer pollo, pues me comía un muslito en lugar de dos. Así es, ¿verdad?

   Me quedo con la alegría que me da el saber que no está sola, yo tampoco nunca estuve solo de pequeño. Me gusta decidir a quien dedico mi tiempo, quien es mi prioridad y como sigo mi camino de vida. Camino de alegría y de amor.

    Hoy le escribo con letras mayúsculas MAMÁ TE QUIERO. Ella por su educación, o motivos desconocidos no me lo ha dicho muchas veces, pero me lo sigue demostrando cada segundo de su vida.
Yo por la misma razón de ser tampoco estoy acostumbrado a decírselo, pero también se lo demuestro cada momento que puedo.


    Hoy, Mañana y siempre!!!

   



miércoles, 14 de febrero de 2018

Yo me enamoro, ¿y tú?




    Hoy es el día de los enamorados, hoy lo marca el calendario y así lo vamos a celebrar los que estamos enamorados de otra persona. Vamos a hacerle un regalo, vamos a escribirle una nota, vamos a hacerle sentir que es especial para nosotros.

    Yo hoy celebro que estoy enamorado, locamente enamorado, y por eso hoy se lo voy a decir. Te invito a ti que lees estas palabras para que te sumes y le hagas saber a esa persona especial que le quieres, que no está sólo.

    Mi pareja, mi amor, mi amigo de vida ya sabe que le quiero, lo sabe porque se lo digo en muchos momentos del día a día. Le muestro mi más tierna mirada, le entrego mis caricias, mis besos, comparto esa magia siempre que puedo.

    Hoy celebro mi enamoramiento por todas las personas que me encuentro en mi vida. Personas anónimas que también son amor cómo yo.

-          Enamorado de esas personas mayores que sonríen ante las dificultades y siempre tienen tiempo para explicar sus hazañas y escuchar las tuyas.



-          Enamorado de padres y madres solitarios que luchan porqué sus hijos crezcan en la mejor de las cordialidades educando desde la inexperiencia.



-           Enamorado de los dependientes, camareros, vendedores, tenderos, atención al publico, etc …  que todos los días nos dan lo mejor de ellos.



-          Enamorado de las personas que bajo presión de enfermedades o problemas graves siguen sonriendo y ofreciéndote su mejor sonrisa.



-          Enamorado de esas personas desfavorecidas que encontramos a nivel de tierra pidiéndonos una limosna o recogiendo cuatro hierros para venderlos.

    Estas últimas personas más desfavorecidas son amor, amor por los demás, amor para ellos, y sin ese amor, no estarían en la calle pidiendo o vagabundeando. Son personas que se quieren, que han superado sus vergüenzas y luchan cómo todos nosotros por un día mejor.

    Hoy celebro mi enamoramiento a la vida y a las personas, y por eso te pido que tú te entregues a enamorarte de alguien desconocido. Escoge a quién tú quieras, hombre, mujer, niño, adulto, adolescente, de tu entorno, de la calle, etc …la única condición es que no lo conozcas.

Entrégale tu amor, la vida te lo agradecerá con conocimiento, con bondad, aprendizaje, pero sobre todo te darás cuenta que puedes enamorarte cada día viviendo rodeado de amor.  Díselo: me enamora que estés en mi vida.

    Y si quieres compartir tu enamoramiento te invito a publicar en las redes una foto de tu encuentro con el hasta #enamoradosdelosdemas

    Yo me enamoro, ¿y tú?
#enamoradosdelosdemas    Montse me sirve mi café diario.